sábado, 10 de diciembre de 2011

INVITAMOS a la exhibición del Documental "LA HABANA-ARICA-MAGALLANES"

Documental LA HABANA-ARICA-MAGALLANES


A 40 AÑOS DE LA VISITA DE ALLENDE Y FIDEL A PUNTA ARENAS

El Movimiento Amplio de Izquierda de Magallanes, invita a la exhibición del Documental "La Habana-Arica-Magallanes", a 40 años de la histórica visita de Allende y Fidel, que se realizará el lunes 19 de diciembre a las 19:00 en el SALÓN PACÍFICO, José Menéndez N° 741 Segundo Piso, Punta Arenas.

Los esperamos,

MOVIMIENTO AMPLIO DE IZQUIERDA DE MAGALLANES

Respuesta a Sergio Aguiló y Mauro Barrientos

En relación al cruce de correos del 29/11 entre los compañeros Sergio Aguiló y Mauro Barrientos, me permito enviar en adjunto algunas líneas que, aunque a destiempo, reflejan mis interrogantes sobre los supuestos en que parecen basarse las aseveraciones expresadas en dichos correos.

Saludos ciudadanos de

Luis Cruz Salas    


Sergio:

Después de muchas semanas sin poder acceder a la red, recién ayer he podido leer tu correo del 29/11 en el que polemizas con Mauro Barrientos, correo que no dejó de atraer mi atención por lo menos en tres puntos que van más allá – y que, al mismo tiempo, están más acá - de la cuestión contingente que motivó tu airada intervención:  la relación que estableces con el saber/conocimiento como fuente de legitimación de la toma de decisiones políticas; la relación con la historia y la relación con la Unidad.

Respecto al primer punto, señalas que la reflexión de Mauro, al cuestionar la decisión adoptada, refleja una profunda ignorancia histórica ¿Debo suponer, a partir de esto, que quienes adoptaron la decisión de “fusión” MAIZ-MAS disponían, por el contrario, de un profundo conocimiento histórico? En tal caso ¿las decisiones tomadas son legítimas en cuanto fundadas en el saber y las opiniones divergentes (las “reflexiones insolentes”) de Mauro son ilegítimas en cuanto fundadas en la ignorancia, en el no-saber? 

¿Suponen tus afirmaciones que la decisión política – es decir, el acto por el cual determinamos la acción a realizar en el terreno político, eligiendo entre varias alternativas, - debe ser adoptada a partir del saber histórico, del conocimiento que se tiene o se pretende tener de la historia de nuestras luchas, o en otros términos, de la cantidad de información que se tenga al respecto? Desde mi ignorancia de hombre de (tr)abajo – por la que te pido sinceramente perdón así como por la posible insolencia que pudieras detectar en mis cuestiones – quisiera preguntarte ¿cuándo tú decides algo en materia política, lo decides en función del saber que tienes del tema? O ¿no juegan en tu toma de decisiones políticas, así como en la de cualquier decididor, los  deseos, las aspiraciones, los intereses, las pasiones, la jerarquía de preferencias, la escala de valores, la utilidad o conveniencia de pronunciarse por tal o cual alternativa, la prudencia, el sentido común? En otros términos ¿no está implicada aquí, más que el saber, la voluntad, el querer y el poder hacer lo que se quiere, el compromiso de los sujetos? 

¿Y si viviéramos en un mundo fetichizado, en que las cosas y las instituciones, creadas o producidas por nosotros mismos, no hubieran adquirido vida propia y determinaran nuestras acciones y, por ende, nuestra toma de decisiones? ¿No pasa eso cuando decidimos en función de los amuletos, del mercado, de la pata de conejo, de las elecciones, del tocar madera, del zapato  del paciente del psicoanalista, de nuestros representantes, del dinero, del Estado, etc.? ¿No ocurre en nuestra moderna sociedad, como hace dos milenios, que del árbol... “se sirve el hombre para quemar, y toma de ellos para calentarse; enciende también el horno y cuece panes; hace además un dios y lo adora; fabrica un ídolo y se arrodilla delante de él… y le ruega diciendo: Líbrame, porque mi dios eres tú” como denunciara Isaías (44, 15-17)?

Tal vez no hay fiebre como parece decir Mauro ¿Y si se tratara de fetichismo? Y ¿si este, en vez de ser un mero problema de demencia no fuera un fenómeno social, presente en nuestra vida cotidiana, producto práctico de nuestras prácticas productivas, eficazmente práctico y prácticamente eficaz? De ser así ¿no significaría esto que la percepción (o saber) de las cosas de todos/as quienes vivimos en esta sociedad está marcada por el fetichismo y que la toma de decisiones está a su vez determinada por los  ídolos ante los que nos arrodillamos?  Pero ¿cómo salimos del fetichismo? ¿adorando a otros ídolos, delegando nuestro poder como ciudadanos a través del voto a nuestros representantes, los que una vez electos cobran independencia y autonomía respecto a aquello/as que los elegimos y a los que adoramos y rogamos diciéndoles Líbrame, porque mi dios eres tú? ¿o salimos mediante nuestra propia actividad crítico-práctica, mediante nuestras luchas, tanto las cotidianas como aquellas que libramos por una sociedad sin explotación, sin dominación y sin alienación?

Veamos otro aspecto del punto en cuestión. En la Antigüedad griega había quienes pensaban que “sólo los que-saben deben gobernar”; “los que no-saben deben ser gobernados”. Los que saben, mandan y los que no saben, obedecen ¿No piensas que es de este modo que consideran las cosas nuestros tecnócratas contemporáneos y que es también de esta manera que se expresaba la derecha sobre la Concertación entonces en el gobierno cuando la acusaba de “no saber”? ¿No te parece que afirmar que “el acto de decidir políticamente se funda en el saber” legitima la delegación de nuestro poder como ciudadanos/as/xs en manos de los especialistas, de los sabios, de los expertos, de los técnicos, de los profesionales, de “los que saben”, de los aptos, de los competentes, de los que tienen conocimiento de las cosas, de los cultos? ¿Y que, en tal caso, los ignorantes - entre los cuales me cuento -, los analfabetos, los ignaros, los iletrados, los inaptos (por ende, ineptos), los incompetentes, los incultos, los inexpertos, los indoctos, los legos, los obtusos, los profanos, no podemos tomar decisiones en lo que respecta a nuestras luchas, las que deben ser dirigidas, orientadas, iluminadas, mandadas por “los-que-saben”?

Por último, respecto a este punto: ¿el MAIZ debiera ser una entidad constituida, por una parte, por los-que-saben y que nos mandan a los-que-no-sabemos y, por otra, por los-que-no-sabemos y que debemos ser conducidos por los-que-saben? O ¿es una asociación de ciudadanos/ciudadanas/ciudadanxs que tienen una voluntad de empoderarse de sus condiciones de vida, en una perspectiva de emancipación humana, en pos de un horizonte de dignidad, de libertad y de igualdad?

Respecto a tu relación con la historia - me da la impresión que pretendes afirmar que dado que la izquierda supo en el pasado articular la lucha social con la lucha electoral, tiene que saber hacer lo mismo hoy y mañana ¿Lo que se hizo ayer tiene que hacerse también en el presente y y en el futuro? ¿significa eso que debe haber repetición infinita de lo mismo, que debemos afirmar lo existente en cuanto lo ya hecho, lo ya realizado? ¿Y si la historia fuera diferencia, novedad, emergencia de lo nuevo, acontecimiento, cambio, transformación, ruptura y no mera repetición?¿si fuera negación de lo existente, por tanto, superación de lo hecho a partir del hacer que estamos haciendo? ¿si el espíritu del tiempo presente fuera diferente al que había en el momento histórico en que  nos formamos, nos informamos, nos transformamos, nos conformamos y nos deformamos? ¿Y si así fuera, el indignado nuevo espíritu de este mundo no menos indignado, no nos estaría, a lo mejor,  invitándonos a seguirlo, diciéndonos que dejemos que los muertos – entierren a sus muertos y que es hora de que nos transformemos en vivientes ciudadanos/as/es activos, que nos empoderemos de nuestras condiciones de existencia, como sujetos sociales y políticos a la vez?

¿No se ha reducido el hacer político de los últimos veinte años a la repetición de la política como mera representación, con lo que el hacer colectivo se ha escindido entre el hacer de los representados que nos hemos limitado a elegir a nuestros representantes y el hacer de estos, que actúan de manera  independiente de lo que queremos los representados? ¿No ha sido la política simple delegación, acto repetido por el cual delegamos nuestra soberanía en nuestros delegados que ejercen su mandato por sobre nosotros, los mandantes? ¿No han tenido nuestros representantes - aquellos en quienes delegamos nuestro poder - el poder de actuar, incluso sobre nosotros, gracias al poder que nosotros mismos les dimos? Si el ídolo que llevamos en la procesión está más arriba de nuestras cabezas ¿no será porque nosotros lo llevamos sobre nuestros hombros? ¿si el ídolo se mueve,  no es porque nosotros/as/xs, los que portamos el altar, nos movemos? ¿si la sociedad cambia, no es porque nosotros, los de abajo – para no herir suspicacias de adherentes a otra barra brava: la alusión no es a la barra de la U sino que a los personajes de la novela homónima de Mariano Azuela – la estamos haciendo cambiar?    

¿La historia se repite? Alguien decía que sí, otro le agregó que una vez como tragedia y la otra como farsa. ¿Después de veinte años de repetición de viejas prácticas, de enterrar a los mismos muertos – la gente que no tiene fe -  no será necesario seguir al nuevo espíritu ciudadano, poner el vino nuevo en odres nuevos – cuando no se hace esto, se revienta el odre y se desparrama el vino - y no remendar con paños nuevos los vestidos viejos - de otra suerte, rasga lo nuevo parte de lo viejo, y se hace mayor la rotura(Mateo 9,16-17)- y no pretender repetir la historia? ¿si las elecciones, o lucha electoral como la denominas, fuera sólo algo secundario y no la actividad principal de la izquierda del siglo XXI? ¿si la lucha social no requiriera ni mediaciones ni mediadores?   

Con respecto al tercer punto que señalas, la cuestión de la unidad a todo evento, creo entender en tu texto esta unidad  como característica de la cosa que  no puede dividirse o que forma un todo homogéneo. Desde mi más profunda ignorancia histórica pregunto ¿La izquierda chilena del siglo XX no ha tenido una verdadera fijación en su Unidad como in-división, como homogeneidad, como lo contrario a la diversidad, a la multiplicidad, a la pluralidad, a la variedad, a la diferencia? ¿Aceptaba o no contradicciones en su seno (“contradicciones en el seno del pueblo” como diría un viejo guardia rojo)? ¿No pensábamos entonces que “el que no está por la Unidad, no está con nosotros y, por tanto, está contra nosotros”? 

¿La Unidad de la Izquierda, que no fue sino que el efecto de la unión en la acción, el resultado de las luchas sociales comunes no aparecían entonces como condición necesaria para cualquier acción y nos presentábamos el efecto como la causa,  lo condicionado como lo condicionante, el producto como el productor? ¿Cuántas veces nuestro sacrificio al fetiche de la Unidad no paralizó nuestras luchas? Pero ¿la Unidad como ídolo no fue también eficaz puesto que mucha gente luchó porque estimó que, como en Fuente Ovejuna, estábamos “todos a una”? Pero ¿estábamos realmente “todos a una”? Si la respuesta es no ¿pese a nuestra falta de unidad, avanzamos o no? ¿obligamos o no a nuestro enemigo de clase a sacarse la careta de la legalidad y a actuar en contra de nuestra potencia con la brutalidad conocida?
      
Pero ¿si esa Unidad como homogeneidad necesaria, posible y por ende, deseable en nuestras luchas de ayer, hoy día no fuera ni necesaria, ni posible ni deseable? ¿Y si hoy día, nuestras indignaciones fueran un conjunto heterogéneo de múltiples y plurales “estar en contra”, irreductibles a la Unidad, a la reducción a lo Uno-todo, a la homogeneidad? ¿si la Izquierda del siglo XXI hubiera pasado de ser un bien ordenado conjunto de obedientes y sumisos ortodoxos a un magma heteróclito de miles y miles de irreverentes heterodoxos y de irrespetuosos iconoclastas – unidos tal vez por la Internet – cuya potencia está en su diversidad, en la heterogeneidad, en la pluralidad?

Desde abajo, en nuestras luchas – que son económicas, políticas, sociales, culturales, todo eso a la vez, bien mezcladito -, para ir a la huelga como trabajadore/as ¿preguntamos a nuestros compañero/as si son de izquierda o no? Para marchar en contra del lucro a la educación ¿preguntamos a los otros “marchistas” si son marxistas? Para manifestar nuestra solidaridad con nuestros hermanos mapuche o para expresar nuestro descontento con el gobierno o para estar en contra de Hidroaysén o en contra de la especulación inmobiliaria ¿nos interesa saber si aquellos otro/as que están en contra son de derecha o de izquierda? ¿No nos basta con que estén también “en contra”? Buenamente ¿podemos decir que “aquel que no es en contra nuestra, con nosotros es”, como escribía un tal Marcos (9, 38)? Tal vez no sea así. Tal vez esto sea un nuevo ídolo, pero es en todo caso, lo que nosotros y nosotras estamos haciendo, conscientes de que la obediencia es siempre voluntaria, que el poder social no es algo que nuestros representantes tienen, sino lo que nosotros y nosotras instituimos.

Sólo la lucha nos hará libres
Saludos ciudadanos de
Luis Cruz Salas
Santiago, 8 de diciembre de 2011  

viernes, 25 de noviembre de 2011

FUERZA CIUDADANA

El momento actual de Chile está marcado por la movilización estudiantil, que algunos perciben y connotan como un movimiento ciudadano. Lo que no merece duda, es que se trata de un choque de fuerzas entre un gobierno de derecha, que defiende a ultranza un modelo social y económico, y una parte de la ciudadanía (principalmente estudiantes) que tratan de modificar aspectos sustanciales de ese modelo.

¿Con qué fuerza ha contado el movimiento estudiantil para hacer frente no sólo a un gobierno obtuso sino que a todo un modelo que perjudica gravemente los derechos ciudadanos?

En primer lugar, ha contado con ideas claras, que si bien hasta hace poco pudieran haber podido parecer anacrónicas, han sido expresadas de tal forma que para muchas familias hoy suenan no sólo razonables, sino que hasta necesarias. Que se hable con naturalidad de educación gratuita para todos, de la re nacionalización del cobre, de que se debe cambiar la constitución (y además a través de una asamblea constituyente), son avances innegables para la conciencia de nuestro pueblo.

En segundo lugar, justamente por su claridad y buen fundamento, estas ideas han recibido el apoyo de las mayorías, lo que sabemos principalmente por las encuestas de opinión. La creatividad y convicción de los estudiantes han conmovido y seducido a la mayoría de las familias del país. Junto con ello, esa misma opinión pública rechaza y repudia el actuar del gobierno.

El tercer elemento de fuerza de este movimiento ha sido la enorme energía de amplios sectores estudiantiles, tanto universitarios como de enseñanza media, que han mostrado con arrojo y decisión, su voluntad de lograr transformaciones significativas, y no sólo reivindicaciones monetarias o específicas. Han mostrado que están dispuestos a sufrir costos significativos, como perder un año de escolaridad o enfrentarse a la presión de sus familias y de parte de la comunidad.

Entonces ¿qué está faltando para avanzar en esta confrontación entre estudiantes y gobierno?

Aún falta más fuerza. Por más que se diga que se trata de un movimiento ciudadano, los sectores sociales y gremiales que se han sumado de manera evidente al movimiento son pocos. El que algunas marchas sean masivas no garantiza que se trate de un movimiento ciudadano. El movimiento se hace ciudadano cuando distintos actores sociales suman fuerzas a la presión que se debe hacer contra el gobierno, el parlamento y el modelo en general.

Cuando se sumen los gremios del transporte, del comercio minorista, de los principales sectores productivos, los servicios públicos, las organizaciones vecinales, de manera masiva y evidente, la fuerza ciudadana será realmente gravitante. Bien lo sabemos en Magallanes los que nos opusimos al alza del gas: cuando todas las fuerzas se expresan de manera coordinada y disciplinada, no hay gobierno que resista.

Ayudemos a los estudiantes a activar todas esas fuerzas, a ponerlas al servicio de este proceso de transformación. Generemos espacios de reflexión, debate y deliberación, en cada organización social y gremial. Si fuimos capaces de movilizarnos por un alza del gas que nos implicaba gastar adicionalmente unos $ 50.000 al año ¿valdrá la pena movilizarnos para que la educación sea gratuita y esté al alcance de todos, sin endeudarnos de por vida?

Sin duda, no se trata sólo de evitar una pérdida económica, pero visto de esa manera, es posible que logremos sumar aún a muchas más personas. Los de izquierda, queremos mucho más que eso: queremos un cambio radical de este sistema injusto e inhumano. Es momento de construir un país distinto. Con una izquierda vigorosa y protagónica, Chile será otro Chile.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Carta de Jorge Arrate

Estimados Compañeros del Movimiento Amplio de Izquierda de Magallanes:
Escribo desde Amsterdam, donde visito a mis dos hijos, que permanecieron acá al fin del exilio, y que felizmente se han reproducido en tres nietos.
Antes que nada, felicitaciones por la iniciativa de constituir el blog del Movimiento Amplio de Izquierda de Magallanes como un sitio de conexión, intercambio y debate        (http://movimientoampliodeizquierdamagallanes.blogspot.com/). Participaré con mucha alegría.
Mis lecturas de hoy frente al computador me han sobresaltado algo más de lo corriente. El diario El Mercurio informa que “La Moneda considera un retroceso contrapropuesta opositora en educación”. Me pregunto si acaso no será interesante conocer en detalle, más allá de la postura del gobierno o de los opositores, la opinión precisa de las organizaciones estudiantiles, particularmente por las fundadas y reflexivas elaboraciones que han desarrollado durante los últimos meses. En el diario La Tercera encuentro una respuesta de aparente sentido común que echa por tierra mi pretensión de seguir inmiscuyendo a los estudiantes en los asuntos de los estudiantes. Efectivamente, el senador Eduardo Frei dice: “Ya no hay tiempo para buscar la opinión del movimiento estudiantil”. Es una lástima, me digo, quizá hubiera sido mejor que los partidos opositores los hubieran consultado antes de hacer la propuesta, cuando aún había tiempo. Pero el mismo diario La Tercera cambia el foco de mi preocupación a un espacio menos localista cuando leo: “Hay que tener cuidado de no caer en un chovinismo extremo por Anglo American”, una profunda observación del Ministro Golborne, que nos sorprende con una llamativa faceta de su pensamiento cosmopolita. En realidad, me digo, para nacionalismo extremo tenemos el fútbol, con la Roja y la “U” en la Sudamericana y los avatares de los chilenos que juegan en Europa y México. Y a lo mejor Golborne es más lúcido que todos nosotros y no perjudica al cobre con ese tosco sentimiento.
Cuando llego al blog del Movimiento Amplio de Izquierda de Magallanes me siento alentado por la iniciativa, por su apertura y transparencia y por el empeño y dedicación con que ustedes defienden sus ideas que, por lo demás, firmemente comparto. Entre otros textos, al leer el blog sigo atento el resumen de la concurrida exposición realizada en Punta Arenas por Gabriel Salazar hace algunos días. Y, a diferencia de mis lecturas matutinas anteriores, que me mueven a risa, esta me induce a una breve reflexión de fondo. Salazar es, con todo merecimiento, Premio Nacional de Historia, ha hecho un aporte destacado a los estudios en su área y las varias obras que de él conozco han sido para mí, todas, más allá de coincidencias de apreciación o no, fuente de aprendizaje y de reflexión. Hago pues mi comentario con respeto y fraternidad y sólo con el ánimo de, una y otra vez, en un ejercicio que habrá de ser interminable, indagar más profundamente y en conjunto con otros sobre cuestiones relativas a la historia contemporánea de nuestro país.
Hace poco más de un mes leí en una entrevista hecha a Gabriel Salazar en el diario digital Clarín (www.clarin.cl, 28 de septiembre de 2011) una afirmación que me inquietó: “Alessandri reformó la Constitución de 1833, casi copiada, ésa es la de 1925. Ese Estado ilegítimo, la izquierda, el PS, el PC y el PR, incluso Allende, se lo tomaron en serio y se adaptaron, pese a que era un Estado contrario a la voluntad popular. Incluso quisieron hacer una revolución socialista a partir de un Estado liberal sin cambiar el Estado liberal. Ridículo. Allende se suicida a nombre y por la Constitución ilegítima de 1925”.Ahora, en la entrevista publicada por El Magallanes de 17 de octubre pasado, que leo en el blog, afirma, refiriéndose a los militares: “Entonces, eso es lo terrible porque  Allende les creyó y creyó profundamente que eran respetuosos, profesionales y que el orden portaliano ha sido respetado y ha sido la característica principal de Chile”.     
Pienso que estos juicios no hacen justicia a Salvador Allende. No creo que debamos transformar a Allende en un “intocable” o presentarlo como alguien que hizo todo bien y que siempre tuvo razón. Salazar, como todos, tiene todo el derecho a criticarlo y a juzgarlo como personaje histórico. Allende fue un político y luchador social que se movió muchas veces en territorio resbaladizo y, en su caso, inexplorado. Enfrentó alternativas sin precedente y complejas y por tanto con alto riesgo de error. Me parece sinceramente que en algunos momentos pudo haber tomado mejores decisiones que aquellas que adoptó (afirmación que, como es obvio, he formulado desde la tranquilidad de la reflexión a diferencia de Allende que debió decidir en el fragor de una intensa batalla social y política). Sin embargo, me parece simplificador sostener que “Allende les creyó (a los militares) y creyó que eran respetuosos, profesionales…”. Desde mi punto de vista, Allende propuso una política que subrayó fuertemente la doctrina del profesionalismo, que era formalmente la que decían adoptar las propias Fuerzas Armadas,  para, primero, intentar la neutralización o al menos el debilitamiento de sus tendencias históricas a intervenir a favor de los sectores conservadores y, segundo, fortalecer dentro de las propias Fuerzas Armadas a los sectores de pensamiento social avanzado y a los más proclives a la doctrina profesional. En los hechos previos a la asunción de Allende (sabotajes, campaña del terror, corrida financiera, intervenciones de la CIA, asesinato del comandante en jefe del Ejército) hubo altos oficiales involucrados y Allende lo sabía. Su opción no era “creer” o no en las Fuerzas Armadas que, como otros espacios institucionales o privados eran, en esa época, territorios en disputa. Se trataba de aplicar una política que pudiera realizarse en el marco existente, no en uno virtual, y que fortaleciera la vía democrática postulada por Allende. Esa vía no consistía en “hacer una revolución socialista a partir de un Estado liberal sin cambiar el Estado liberal”. Esta definición no corresponde para nada al pensamiento de Allende ni al de los partidos que lo apoyaban, como es evidente en sus discursos presidenciales y en los programas políticos, respectivamente. Para terminar,   no considero que Allende se haya quitado la vida “a nombre y por la Constitución ilegítima de 1925”. Entre muchas otras intervenciones suyas los varios discursos radiales del 11 de septiembre de 1973 no avalan esa interpretación. Pero, sobre todo, no la avala el conjunto de actos que constituyeron su aporte a las ideas y la lucha por el socialismo en Chile.
En fin, los grandes temas nunca se cierran y este es uno de ellos. Por eso he querido aceptar de inmediato la invitación de ustedes y les envío esta breve opinión.
Un abrazo grande y fraternal.
Amsterdam, 21 de noviembre de 2011.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Soberanía Popular

Hace un par de semanas estuvo en nuestra ciudad el destacado historiador social don Gabriel Salazar. En una charla a la que asistieron más de 300 personas, expuso de manera contundente y magistral algunos conceptos acerca de nuestra historia y de cómo se debe dar la soberanía popular. De paso, se manifestó de manera crítica respecto de muchos de nuestros intentos de transformación social.


Queremos recordar ahora algunos de los conceptos por él vertidos:

1. Para avanzar en nuestro afán de transformar significativamente nuestro ordenamiento social, necesitamos conocer nuestra historia, y extraer los aprendizajes pertinentes. Ello implica 2 cosas: por una parte, necesitamos revisar la historia que nos han contado acerca de nuestro país, especialmente sus “héroes” y principales episodios, pues se nos ha entregado severamente tergiversada, comenzando por la misma figura de O’Higgins, personaje antidemocrático y militarmente perdedor. Por otra parte, implica contextualizar y adecuar los conceptos y teorías de transformación social que se han generado en otras culturas u otras épocas. En este sentido, Don Gabriel Salazar atribuye parte del fracaso del gobierno de Salvador Allende, al no haber contado con una teoría social o histórica propia, que pudiera haber dado soporte sólido al intento de gobierno popular.

2. Un segundo gran aporte del historiador Salazar apunta al concepto de deliberación. Se entiende por deliberación al proceso de reflexión, individual y colectivo, que permite analizar una situación social y política desde el punto de vista de los intereses del pueblo, para luego traducirse en acuerdos o mandatos populares. Si no existen instancias de deliberación reales, no hay desarrollo social ni transformación política. De ahí la importancia de que las organizaciones sociales y políticas tengan prácticas democráticas, en que las decisiones se fundamenten en procesos de discusión y discernimiento colectivo. El acto de votar, si no está precedido de la deliberación pertinente, no tiene valor transformador. Un dato más, la deliberación real es un proceso de reflexión, que no es automático ni rápido.

3. Ligado a lo anterior, don Gabriel Salazar otorga gran importancia a los mandatos de las asambleas, instancia en las que se deben tomar las decisiones. El proceso de deliberación debe culminar en decisiones, sólidas y profundas, expresados como “mandatos”. En este sentido, el mandato en sí mismo es más relevante que quien sea elegido para concretar o comunicar el mandato de la asamblea. Por tanto, si el mandatario no es fiel al mandato, debe ser rápidamente desplazado. Este simple principio no opera en la mayoría de nuestras organizaciones, donde se asigna más importancia a la elección de los dirigentes que a los procesos de deliberación colectiva. Incluso, muchas veces el representante toma decisiones por sí mismo, en virtud del supuesto poder asignado al asumir su cargo.


Así, en torno a los 3 elementos antes vistos, podemos aproximarnos al concepto de soberanía. Ésta radica en el pueblo, no en los representantes. Es el pueblo deliberante el que debe decidir el ordenamiento social que quiera darse, lo que debiera finalmente expresarse en una Constitución soberana. Sólo la Constitución de 1828 obedeció a un proceso de este tipo. Todas las otras constituciones de Chile han sido expresión del poder dominante. Cabe preguntarnos ¿Podremos cambiar esa historia?

sábado, 22 de octubre de 2011

DECLARACIÓN PÚBLICA

El Movimiento Amplio Social de Magallanes (MAS), el Movimiento Amplio de Izquierda de Magallanes y el Partido Comunista de Chile, Regional Magallanes damos a conocer nuestra opinión sobre el conflicto educacional que ya se empina sobre los cinco meses en nuestro país:

1.-  Saludamos y felicitamos a los más de 16.000 magallánicos que los pasados 7 y 8 de octubre, emitieron su opinión en el plebiscito ciudadano por la educación.  Este es un evento que no vivíamos desde el glorioso 5 de octubre de 1988 cuando el pueblo puso fin a la dictadura después de años de valiente lucha; tal como la que hoy se da frente al gobierno empresarial de Piñera que se niega sistemáticamente a escuchar la voz del pueblo, que en más de un 90% exige reformas estructurales al sistema de educación, que se ha transformado en una lucrativa industria para bancos, financieras, empresas asesoras y sostenedores privados.

2.- Repudiamos la absoluta incapacidad del gobierno  nacional y regional  para atender y resolver las demandas estudiantiles apoyadas por todos los chilenos. El gobierno es el responsable del quiebre de la mesa de diálogo y no los estudiantes, pues por su intransigencia no es capaz de dar una respuesta satisfactoria a lo que hoy demandan los estudiantes y la mayoría de los ciudadanos de nuestro país.

Mientras se siga entendiendo el tema de la educación como un tema solamente económico y financiero y no social, no existe posibilidad alguna a abrirse a una eventual solución a los conflictos.

En lo regional, el gobierno se ha desentendido totalmente de estos temas y no existe hasta el momento ninguna gestión eficaz y concreta que apunte a resolver los temas de infraestructura de los colegios, de administración, de locomoción colectiva y de la educación dual y dos por cuatro que son algunas de las demandas de los estudiantes secundarios de Magallanes. Lo único que han hecho las autoridades regionales es insistir en el programa “salvemos el año”, programa rechazado por los alumnos movilizados y que sólo busca salvar la imagen del gobierno.

3.- Nos sumamos al llamado a movilización que han hecho los estudiantes y la CUT para los días 17 y 18 de octubre, realizando asambleas y actos previos el 17, y participando de una nueva marcha para el 18 de octubre al medio día desde la plaza Bulnes. Estamos convencidos que la única posibilidad de obtener triunfos en estas justas demandas sociales y políticas es por medio de la unidad del pueblo y la movilización sostenida y creciente.

Atte:

Directivas Regionales 
Movimiento Amplio Social
Partido Comunista de Chile
Movimiento Amplio de Izquierda de Magallanes

lunes, 17 de octubre de 2011

Visita de Gabriel Salazar a Punta Arenas

El 12 de octubre el Premio Nacional de Historia Gabriel Salazar compartió sus conocimientos e ideas acerca del movimiento social chileno, la ciudadanía y el poder constituyente, con los militantes del Movimiento Amplio de Izquierda y la comunidad puntarenense.

Acompañamos una serie de registros fotográficos de distintos momentos de su visita. Para agrandar pueden clickear en cada foto.




Almuerzo en el Restaurat La Luna con Mauro Barrientos, Jorge Díaz, Juan Vera, Víctor Díaz y Orlando Vargas.
Fotos: Orlando Vargas-Juan Vera.


Preparando la Sala para la Charla.



Entrevista con la periodista Elia Simeone de El Magallanes (la transcripción completa de esta se encuentra en este Blog). Fotos: José Guaquín.




Distintas imágenes de la Charla que dictó Gabriel Salazar sobre "Asamblea Constituyente y Poder Ciudadano".








 Fotografías de Lorena Bórquez- Ana Marlén Guerra- José Guaquín-Oscar Riquelme-Orlando Vargas.







Cóctel de agradecimiento a Gabriel Salazar con algunxs de los participantes en el Restaurant El Remezón.