jueves, 29 de septiembre de 2011

SER DE IZQUIERDA

Ser de izquierda es tener, al menos, ideas de izquierda y además actuar en consonancia con los valores y principios de izquierda.
¿Cuáles son esos principios?
En primer lugar, entender que la soberanía reside en el pueblo informado y organizado, que toma decisiones sobre su devenir colectivo. Por lo tanto, no es de izquierda el partido o el gobierno que funciona en base a cúpulas desconectadas de sus bases, o que sólo las utiliza los días de elecciones, y que toma decisiones a espaldas de ella. El partido o gobierno que no hace esfuerzos por hacer crecer el espíritu reflexivo y crítico de sus bases, no puede ser de izquierda. El partido que no promueve la participación y organización deliberante de sus militantes, no es de izquierda.
En segundo lugar, ser de izquierda implica creer que todos los seres humanos somos iguales en condición y derechos, situación de la cual debe hacerse cargo toda la sociedad, organizada como Estado y conducida por las instancias de gobierno. De ahí la importancia que la Constitución Política del país explicite este principio, y lo establezca como condición de desarrollo y convivencia para todos los connacionales, en todas las esferas de la vida social y comunitaria. Es decir, si bien es necesario reconocer y fomentar las naturales diferencias y capacidades que tenemos los seres humanos, se debe asegurar un trato justo y equitativo en las oportunidades y derechos a cada uno, que permita hacer de la diversidad un factor de desarrollo mutuo y no un elemento de opresión o explotación.
Ser de izquierda, en tercer lugar, es mirar el desarrollo de las comunidades y países poniendo como centro a la persona. En nuestra sociedad actual, el desarrollo y progreso es medido con indicadores que hablan de objetos o del dinero: el PIB, la balanza de pagos, la deuda externa, etc., poco dicen acerca de las personas, de su sensación de bienestar, de la calidad de sus relaciones interpersonales o del trato que reciben. Si hay más dinero para comprar o si aumentan los niveles de endeudamiento, muchos sonríen, porque para ellos “el sistema funciona y está sano”, puesto que sería un indicador de que las personas tendrán más objetos. ¿Pero se preocupan de la salud o bienestar de las personas que son los engranajes de dicho sistema? Los de izquierda creemos que un país funciona mejor cuando las personas pueden confiar en los demás, cuando hay pertenencia e identidad, cuando sentimos que nuestra voz vale y aporta, cuando vemos a los demás como aliados y no como un peligro. La economía debe estar al servicio de las personas, y no las personas al servicio de la economía, como actualmente ocurre.
Estos principios de izquierda están vigentes, y son necesarios en nuestro país. Necesitamos que el pueblo se exprese soberanamente sobre el tipo de país que quiere, y lo ideal, es que sea a través de una Asamblea Constituyente. Y necesitamos partidos de izquierda, que funcionen con principios de izquierda y que sean efectivos instrumentos de transformación, principalmente al servicio de los trabajadores, mujeres y los marginados. Es necesario que la constitución consagre los derechos más indispensables, y que no sean entregados al arbitrio de los poderosos o del mercado. Es necesario desprendernos de la creencia que el país va bien si la economía está bien; un país está bien, cuando sus ciudadanos están bien, cuando hay justicia, equidad, dignidad humana, solidaridad y se gobierna en función de las opiniones de las mayorías.
En todos estos principios cree el Movimiento Amplio de Izquierda de Magallanes, y son éstos los cimientos desde los cuales queremos construir un Chile soberano, justo e igualitario.

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